lunes, 8 de febrero de 2021

Micromentarios: Guirnaldas | Bioy

 LAS MISCELÁNEAS SON QUIMERAS
QUE MIXTIFICAN LA VIDA
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
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I
Adolfo Bioy Casares Guirnalda con amores (1988). Es una antología de “pedacerías”, de trozemas que Bioy justificó (no sin ironía) como género literario. Su argumento: ya existe un libro precursor: la Vuelta al día en ochenta mundos (que además fue escrito por “un autor argentino”). Este argumento es tan sostenible como el siguiente: a Bioy le gustan las obras misceláneas, el placer por las minucias brillantes.
 
II
Un día, Borges le comentó a Bioy sobre un autor que había publicado un libro de retazos y piolines. Las palabras de Borges fueron lapidarias (breves y sarcásticas): tal escritor: “había comenzado a publicar sus obras póstumas”. Después, en una cena, Borges se retractó al recordar la obra de Samuel Butler (Note-Books y otros escritos). Este es el origen de Guirnaldas con amores: la autoridad vio de buen grado el libro estructurado en conjuntos [es una forma “no-orgánica” de reunir textos de temas diversos].
 
III
Enumero algunos de los piolines de Bioy. (Piolín 1): “El mismo lobo tiene momentos de debilidad, en que se pone del lado del cordero, y piensa: Ojalá que huya”. Referencia a “Los motivos del lobo” de Darío, o simple conclusión después de leer las micro narraciones de La Florecillas de San Francisco (la parte del lobo de Gubbio): el lobo es un emblema del devorador que no quiere serlo, es el depredador que siente un poco de empatía, un algo de lástima, por la comida que todavía (agitada) respira.
 
IV
(Piolín 2): “En la intolerancia con que las personas nos quieren vigilar nuestra conducta cuando estamos enfermos, puntualizan las desviaciones y los yerros más imaginarios, condenan la rebeldía con que nos protegemos de sus consejos más improcedentes, descubrimos una señal de cómo irrita al prójimo nuestro mero existir”. (Piolín 3): “El cuerpo de Margarita es buena persona, pero de Margarita líbrame, Dios”. Esta frase me trae otra, de Sabina: “Nada más caótico que encontrar el veneno, el antídoto, la herida y la espina, en la misma persona”. Es el enamorado que descubre que la lengua de la amada sirve para dar placer y hacer daño.
 
V
(Piolín 4): “Para que olvidemos nuestro verdadero destino, los hombres representan el drama de la civilización. Todos son actores que trabajan para nosotros. Todos, incluso el verdugo”. Pero el gran simulacro termina siempre igual: la agonía (larga o lenta) y luego: nada: nos cae el peso del telón (que nos hunde bajo tierra o con su fuego -en tres minutos nos deja en ceniza pura). (Piolín 5): “Cuando viajamos, el presente no logra su plena realidad; es casi un pasado, casi una anécdota; por eso es nostálgico y, también, feliz”. Así, los turistas (verdaderos) salen a coleccionar objetos, fotos, algunas satisfacciones culinarias y otros breve encuentros, y todo les ocurre como en un vago recuerdo, van por calles imaginarias (igual que ir por recuerdos vivos); no ven las calles verdaderas, solo las imágenes que selectivamente amarán por años. Tal es la maravilla de los viajes.
 
VI
(Piolín 6): “El peligro más débil: la frase telegráfica y aburrir como Bennett en su Diario. El peligro más constante: el epigrama; acabar toda oración con una sorpresa, componer libros con frases que no prevén el párrafo”. En efecto, Bioy, el exceso de frases hiper-breves produce tedio (de allí la poca fama del libro de aforismo). Por eso es mejor el condimento de las breves reflexiones: es mejor un microensayo que un rosario de frases-adorno, malabares gramaticales que dibuja el ingenio en el rostro del vacío. (Piolín 7, anécdota): Un amigo de Bioy le cuenta de un joven que escribía (a full time) poemas. Luego se dedicó a los negocios. Ahora “el nerviosismo le afecta y la cara se le llenó de granos. Ahora sueña con retirarse por dos o tres meses a una chacra, a leer poesía, a abocetar algún soneto, a descansar, a curarse. Pero el torbellino [del negocio] lo tiene como loco y no puede”. Ya tendrá tiempo de sentarse a escribir los sueños de juventud a los sesenta y pico de años.
 
VII
(Piolín 8): Los demonios le han contado a Bioy que existe un infierno para los sentimentales y los pedantes. Consiste en “un interminable palacio, más vacío que lleno, y sin ventanas. Los condenados lo recorren como si buscaran algo”. Con el tiempo y el tedio, los condenados comienzan a discutir sobre cuál será el mayor de los tormentos infernales. Los demonios, cansados de escucharlos, “los echan al mar de fuego”. (Piolín 9): “Consuélate pensando: Si me va mal, le va bien”. Palabras dedicadas a un misántropo que sufre de recaídas misoegoistas o egofóbicas con tendencias a la empatía cristiana. Un caos.

 
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