viernes, 29 de enero de 2021

Micromentarios: Memorias | Escobar

 MICROMENTARIO: LA MEMORIA TAMBIÉN
SE PIERDE EN LOS PASILLOS DEL OLVIDO
 
José Manuel García-García (NMSU)
 
I
En el 2005 publiqué Don Rómulo Escobar: artículos y ensayos, 1896-1946. Incluí los 30 artículos de las “Memorias de Paso del Norte”. Eran breves textos que don Rómulo envió al Boletín de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos en los años 1939 a 1946.
 
II
Las Memorias de Rómulo son nostalgias concisas (no exentas de humor ranchero), anécdotas en serie: historias familiares (el Padre como Figura Patriótica), descripciones de los Hombres de Antes (que eran los absolutamente honestos), relatos de las diversiones pueblerinas y de aquella antigua economía basada en el cambalache agrícola. El Narrador de estas crónicas es un Científico desplazado por las invenciones instantáneas de la modernidad: es su deseo ignorar las nuevas calles, los nuevos nombres, olvidar a los jóvenes que no honran con su existencia el Sagrado Ayer. Y sin embargo, leyéndolo, uno tiene una impresión de primera mano de lo que fueron los paseños-juarense del siglo XIX, los que se auxiliaron del Río Bravo para crear una economía de frutos estacionales: personajes sencillos que vivieron momentos de estoicismo circunstancial: hambrunas, guerras (contra los apaches), pobreza agraria y una ecología a merced de climas extremos. Paso a reseñar algunas de las crónicas / memorias de don Rómulo:
 
III
(1) “Mano Güero”. Es la primera crónica (publicada en abril de 1939). Es sobre un indígena local, popular por su pasado guerrero contra los apaches. Al niño Rómulo le vendió un escudo (por un poco de vino) y muchos años después, el joven Rómulo conversó brevemente con él. Luego, para el Rómulo anciano fue un recuerdo entrañable. (2) Crónica “Don Pablo Federico”. Traza la figura del “alcalde de aguas”, personaje Patriarcal [palabra del agrícola siglo XIX] respetado, que sabía de la justa distribución del agua para los sembradíos y que aparecía donde era más requerido: ahí estaba pacificando disputas de labradores, realizando vigilancias nocturnas o crepusculares. Don Rómulo lo recuerda como parte mimética del paisaje: su figura la podía ver “a la hora en que salta el lucero, cuando canta sus murmullos el agua que pasa por nuestras acequias, cuando se llena la tabla y se abren las sangrías para regar la siguiente, cuando se está cuidando a los rebalses sin más ruido en el aire que el del agua que pasa, el de los perros que cuidan y el de los gallos que saludan al nuevo día”. Don Pablo: es la omnipresencia que supo preservar la armonía entre ciclos ecológicos y vidas humanas (leve dibujo poético de un anciano que recuerda una vivencia infantil).
 
IV
(3) “La cueva del ermitaño”. Trata de un misterioso personaje que vivía en el Cerro Bola. Era italiano, vivía del auxilio de los piadosos lugareños. Escribió un cuaderno de Memorias que “estaban escritas con pésima clase de plumas, con las peores clases de tintas y creo que hasta pedazos de carbón y almagre”. El cuaderno se perdió en la “vieja casona” de la familia Escobar. Un día, el hombre se marchó y fue muerto a manos de los apaches (en su travesía hacia San Antonio, Texas). Rómulo se pregunta: “¿Cuánto habría sufrido en la vida para llegar a la cima de la tristeza y de la misantropía un hombre que no era un hombre inculto sino más bien un desgraciado?” (4) “Los Uranga” personajes temerarios que tenían el negocio de las diligencias Paso del Norte a Chihuahua: “Desde que se divisaba en el camino la polvareda que venía haciendo el coche, salía la gente de sus casas para presenciar la llegada. Las mulas sudadas y trabajadas, los pasajeros empolvados y con caras de dicha y en el pescante el cochero y el sota, símbolos de valor y de la habilidad que habían traído a los viajeros a feliz término”. Don Rómulo escribió también de otros miembros de la reciedumbre ranchera: los canoeros Acosta (que tenían unas plataformas para cruzar carretas por el Río Bravo); el Coronel Joaquín Terrazas, que derrotó a los apaches y del que Rómulo narra una anécdota: el día en que un conductor de tren le exigió un boleto para un familiar que lo acompañaba: “si en aquellos momentos había un tren que recorriera aquellas vastas llanuras, era debido nada menos que a aquel hombre a quien se le cobraba un pasaje de un niño”.
 
V
También escribió de los sacerdotes conservadores: el cura Borrajo que prefirió destruir los badajos de las campanas que prestárselos los constitucionalistas. El cura Ortiz del que narra lo siguiente: “Cuando la guerra con los norteamericanos al liberarse la primera batalla con el coronel Doniphan en Temascalitos (cerca de Las Cruces, Nuevo México), el cura Ortiz andaba socorriendo a los heridos y confesando a los moribundos. De pronto, un grupo de soldados americanos se dirige hacia él. El manso Cura tiró el crucifijo que llevaba, tomó el fusil de uno de los heridos y parapetándose tras el cuerpo de un caballo muerto, comenzó a disparar contra los invasores”. En las crónicas de Don Rómulo no hay odio, escribe de los Curas con el gusto que otorga el indulto personal de rencillas pretéritas entre liberales y conservadores.
 
VI
Son pocas las crónicas dedicadas a los eventos sociales, enumero: (a) La creación del Teatro local gracias a la afición operística de don Espiridión Provencio. (b) Las Ferias a las que acudían gentes de toda la región para vender sus productos agrícolas y asistir al circo y jugar carreras y “chuzas” (bolos) y comer “orejones” y matar liebres a garrotazos (evento que describe don Rómulo con un gusto particular), y otras diversiones que (anota melancólicamente): “al recordarlas me parece que la sociedad sencilla y unida de aquellos tiempos ha cambiado mucho; que aquellas costumbres de pueblo chico, aislado por desiertos, eran mejores que las que nos han traído los ferrocarriles; que las gentes de aquellos tiempos eran mejores”. Su juicio ético es sobre todo una demarcación sentimental, un dictado de identidad y pertenencia.
 
VII
En la última crónica de don Rómulo Escobar (“La chuza”: noviembre de 1946) no abandona el tono festivo (estamos ante un escritor consumado), pero ya incapaz de abandonar el tono de caducidad generacional. Lo cierto es que don Rómulo fue un autor prolijo, publicó enciclopedias de agronomía, infinidad de artículos sobre agricultura y cultura ranchera, y escribió de 1896 a 1936 una serie de ensayos que tituló Eslabonazos (editados luego en un libro con el mismo nombre), esperó tres años para volver a escribir y lo hizo recreando sus Memorias que se convirtieron en las únicas crónicas escritas por un juarense anclado en el siglo XIX.


≡ ≡ ≡ micronomia1.blosgspot.com≡ ≡ ≡

martes, 26 de enero de 2021

Microm: Joker | Phillip/Phoenix

MÁS ALLÁ DEL MAL ESTÁ EL
ROSTRO DEL VACÍO
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
I
Todd Phillip, Joker (2019): psicología alterna, alternidad fundacional: enésima versión del origen del mad-mal: Joker: lenta y dolorosa germinación de la mueca de la Angustia Trágica; potencial precuela de una línea biográfica del entrañable Payasito Asesino, hijo del (multi)universo DC. Joker-Phoenix: neo-mito que a los groupies del Joker-Ledger les quedó (existencialmente) profundista: ellos que aman la adrenalina-teenager, la explosión batmanesca y la cara sombría de un Guasón cómodamente nihilista, haighschooleramente justiciera (etcétera); ellos, se enteran del neo-origen más que patético de su adorado antihéroe (atrapado en una red de terapeutas sin Empatía). De allí el gran valor de este Guasón-Phoenix: es el Joker para Maduritos que se angustian, que entienden de psicologías en proceso regresivo, de locuras profundas, del paso franco hacia la perfecta ataraxia social, hacia la indiferencia más allá de Lo Decadente (la maldad no es moral: es psicológica dirían más que convencidos). Joker: más afín a Caraco (cf. Breviario del caos), a Ciroan, o al lejano recuerdo de El muro sartreano. Pero éstas son solo referencias “Continentales” que pocos gastarían su tiempo (tal vez) en hacer. Joker es (después de todo) una película de impresiones estridentes, de emociones para un curso de Psicología 101, para el Film-comic, o para la colección “Joker and Philosophy” de la industria Open Court.
 
II
Antes, recordemos algunos momentos iconográficos del Guasón-Phoenix: (1) El Joker bailando escaleras abajo en slow-mo y con “Rock and Roll Part 2” de fondo musical. (2) El Joker-Fleck caminado por los pasillos del Arkham State Hospital mientras canta “That’s Life” (himno del luser con alma de rencor estoico). (3) Los momentos en que se maquilla. (4) Los momentos de risa convulsiva. (5) La escena donde Fleck mata al bully Randall mientras el breve Gary solloza desconsolado. (6) Los diversos momentos de Fleck ante el espejo: el disfraz (versión final) del Joker. (7) Algunas de sus frases: (a) "I hope my death makes more Cents than my life.” [“Espero que mi muerte valga más Centavos [tenga más sentido] que mi vida”]. Patético juego homofónico entre “Cents” y “Sense”.  (b) “Is it just me or is it getting crazier out there?” [¿Es mi idea o afuera es una verdadera locura?”]. La primera frase viene del abismo colectivo de la desolación, la segunda de una sociedad apocalíptica y sin el héroe Murciélago.
 
III
El Joker: figura que encarna la angustia, el ejemplar dañado, esa desolación tan suya (de la sonrisa a la mueca, a la carcajada conmovedoramente siniestra). Y el pobre Arthur Fleck (Joaquín Phoenix): punching bag de una sociedad al borde del delirio colectivo, una ciudad (NY)Gotham ochentera, sembrada de basura y de políticos herederos del gran cinismo económico-discursivo. Fleck será el Guasón, el Joker, el Risas, lo importante es ver cómo poco a poco se va larvando en él ese personaje tan Batman: The Killing Joke, tan Taxi Driver y tan The King of Comedy: Fleck: personaje que intenta ser comediante (sus chistes son micro-tragedias sin humor), quiere ser vigilante armado, perseguidor de vecinitas (que suene ese violonchello-Guðnadóttir). Fleck: el peor de los mediocres en materia de chiste, obsesionado por ser la estrella de un programa-tv (“The Franklin Murray Show”). Fleck metamórfico: Joker crucificado, víctima de una madre desquiciada. Fleck-larva que se alimenta de fracasos, de impotencia verbal: Repertorio de la Victimología: imán de todos los golpes, los insultos, la jodiez psicológico-existencial. Zepillín-Carnaval de 24 kilos y luego: Guasón (igual de flaco, pero con personalidad siniestra: maquillaje, pasitos-fem y cigarrillo eterno) baila que baila en medio del apocalipsis (que indirectamente) él ha creado, y mientras ciudad Gotham arde, él (cual Nerón ensimismado) es un arcoíris de sangre sobre un auto: ha nacido del Hijo del Más-allá-del-Mal.
 
IV
Ciudad Gotham: alfombra de basura, hormiguero de una multitud que ignora su condición de muchedumbre, y en medio de ella un payasito sostiene un anuncio y baila para que una pandilla lo asalte. Payasito pateado que sufre (cual pagliacci frente al espejo: llora su tinta negra y (simbólicamente) se cubre la lengua de blanco. Pobrecillo, y apenas es el principio de su película ya se ganó la empatía del respetable público. Pobrecillo Arthur Fleck: frente a una Trabajadora Social, doña Apática, que le pide (por enésima vez) el Diario donde Fleck anota sus frases de angustia suicida. Pobre Fleck: se entera de que no hay fondos para sus medicamentos ni para su tratamiento psiquiátrico. Resignado, sale a caminar hacia la Desesperación (aquí, el Cello de Guðnadóttir). Tiene ante sí dos Vías: la Real (el peor de los mundos posibles) y la Imaginaria (el mejor de los mundos posibles). Por la Vía Real, es un Fleck sin medicamentos: volverá a ser paciente del Arkham State Hospital. Por la Vía Imaginaria (alucinada), Fleck seducirá a una guapa madre-soltera, será entrevistado por su teve-ídolo, Franklin Murray (Robert Deniro), triunfará en su acto de stand-up comedian, tendrá compañía y acostones, y probará ser el rey de los payasos anarquistas.
 
V
And Now: (Interrupción lírica, versión lúdica): “Así es la vida” / Eso dice la gente. / Estás cabalgando sobre abril / Y en mayo caes / Pero sé que todo cambia / Que vuelves a montarte en junio. // “Así es la vida” / Me digo / Qué graciosa la gente que se divierte / Pisando nuestros sueños / Yo no los dejo, / no me pueden detener / El mundo sigue girando y yo con él: // He sido títere, mendigo, / pirata, poeta, peón y también rey. // He estado arriba, he estado abajo, una y otra vez / Y al darme de frente / contra el duro piso / Me levanto y vuelvo a la Carrera otra vez. // “Así es la vida” / Quién lo niega / He pensado dejarlo todo, / Pero mi corazón me detiene / Ahora, si nada ocurre este julio / Me dejaré morir / Adentro de una pelota. / Qué tal. [Sin la voz de Sinatra, pensemos en una buena sustitución].
 
VI
La Vía Real (o secuencias de una realidad posible): Fleck recibe una pistola, se le cae en pleno show de payasito bailarín, lo echan del trabajo, en el metro mata a tres riquillos borrachines (hecho que acelera el estallido de la violencia social), espía a la inaccesible vecinita, se entera que Thomas Wayne es su padre biológico (fake-news), visita la mansión de los Wayne (conoce al futuro Batman), la madre sufre un infarto. En la tele, Murray se burla del stand-up del cómico Fleck (lo llama joker-ridículo). Fleck es golpeado por Wayne (“yo no soy tu padre, tu madre Penny te adoptó”). Fleck se mete a un refrigerador, lo salva la invitación para el Show de Murray, va al Arkham State Hospital, descubre que su madre adoptiva (la loca Penny) lo torturaba. Fleck mata a mamá, luego mata a su excompañero de trabajo. Se maquilla (emerge así el Fabuloso Joker), va al tv-show, danza feliz (gran momento icónico), es perseguido por dos ineptos policías, escapa, llega al Show de Murray. Joker (luego de un reclamo airado) mata a Murray. Es llevado en coche a la estación de policía, chocan, al Joker lo sacan por la ventanilla (metáfora del nacer): despierta para bailar ante sus adeptos (groupies, disfrazados de manifestantes violentos). Fleck ha muerto: ahora es danza y pintura roja en el rostro del Joker, figura de algún poeta neomaldito. / Corte /: Fleck en Arkham State Hospital, cantando That’s Life: Fleck asesino (una terapeuta menos), otra vez: danzarín (la sospecha de que ese es su único argumento discursiva). Fleck, pobre Fleck: el Manicomio será tu casa, hasta nueva película, nuevo proyecto DC.
  
 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

sábado, 23 de enero de 2021

Micromentarios: Diario | Cortázar

 CUANDO EL PENSAMIENTO ERA
NUESTRA ÚNICA EXISTENCIA
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
I
Julios Cortázar, Diario. En el 2017 fueron publicados en un solo volumen: Divertimento [escrita en 1949], El examen [escrita en 1950], Diario de Andrés Fava [escrita en 1950] y Los Premios [1960]. Son los primeros textos de Cortázar: Los Premios es una obra extensa, las otras tres, son novelas cortas. De El examen se desprende un personaje: Andrés Fava que (dentro de la ficción de El examen) pasea por la ciudad de Buenos Aires y escribe un Diario. Se trata de un cuaderno de apuntes, una obra autoficcional donde hay reflexiones de lo cotidiano y referencias a personajes y eventos de El examen. Por esta época, Cortázar-Fava prefiere la frase breve, el evento axial: la suma de anécdotas de un Yo novelizado(r), un flâneur medio snob, medio filósofo, medio erudito, es decir, todo un argentino afrancesado (surrealista, existencialista y con un pesimismo irónico de un Ciroan).
 
II
La primera anotación de Fava es la siguiente: “Me revientan estos mocos mentales”: “diarios de vida, vida de diario”. Estamos ante una típica estrategia cortazariana: dejar en claro que a él los géneros le molestan, pero continuar en ellos, divertidamente malcontento. Más adelante, menos snob (y más cursi), Fava dirá (ironía mediante) que sus notas son “suspiros verbales”. Veamos algunos de estos moco-suspiros: (1): “Tener el poema sin palabras, enteramente formulado y esperando; saberlo. Sin tema, sin palabras, y saberlo”. Ser poeta antes (o después) de tocar las teclas, sentir orgánicamente la poesía. Luego, cumplir el ciclo: escribir una meditación sobre el ser poeta sin papel ni tinta, sin máquina ni obra escrita. (2): “Lo eterno alcanza forma en la acción del hombre”. Es un coqueteo filosófico que va de Schopenhauer a Sartre: del movimiento metafísico de la Voluntad-Representación al ser (socialmente) activo, aunque es una acción solo reflexiva: que va de la metafísica ficcionalizada (un poco a la manera Borges) a la patafísica (como ética lúdica), así encontramos [Nota 3] lo siguiente: “Me pregunto si le ocurre [a equis personaje] reparar de pronto en el absurdo, por comparación con lo cósmico, si da a veces un paso atrás para que el enorme monstruo contra sus ojos sea de nuevo la mosca posada en el aire”. El perspectivismo: el objeto visto desde distancias y momentos múltiples, del close up sinecdótico a la visión panorámica, en una secuencia excéntrica, la perspectiva como una amplificación recursiva, saturante.
 
III
(Nota 4): “Una cosa es acariciarte el pelo, y otra encontrarlo en la sopa. (Oído al cronista)”. Del perspectivismo pasa a la recontextualización: el objeto que cambia de lugar y tiempo y al hacerlo modifica su función: será (en este caso) un objeto de atracción o repulsión (motivo que hace sonreír al patafísico Fava). (Nota 5): “Otra definición del terrible señor: El hombre es el animal que hace inventarios”: lleva a la escritura (o la memoria) jerarquías mentales, paradigmas para enfrentar su mundo, el inventario (el Diario) es una autodefinición. (Nota 6): Fava cita a Sartre: “El hombre es la suma de sus actos”. No un acto, una anécdota, sino la totalidad de actos que dan un perfil, una Figura de sí (visión panorámica, holística, imposible de lograr): el hombre es más que la suma de sus actos. Sí Sartre, pero ¿cómo? (Nota 7): “Ser bueno es siempre olvidarse de algo, creer que la fiesta va a durar”. Es una renuncia a la perspectiva fiscalizadora de los moralistas y situarse (como el pelo de la nota 4) en la maldad (es posible que Fava piense en la tradición de los poetas y los filósofos malditos).
 
IV
(Nota 8): “Es evidente que primero somos oneness y recién después —oh inteligencia, perra magnífica— viene la parcelación. Del todo a las partes, como le gustaba al viejo Parménides, cuya es la Gestalt”. La unicidad perdida, el quedar del lado de una vida fragmentada, auxiliarse de armas elementales: el perspectivismo, la reconstextualización voluntaria (la belleza surrealista) como maneras de alcanzar (nostálgicamente) la visión totalizante perdida: el sueño de volver a Unidad arrebatada: Fava y sus coqueteos con el Zen. (Nota 9): Fava recibe una llamada equivocada, cuelga, luego experimenta un sentimiento de lo extraño: “Después, cuando no es más que silencio, me pregunto quién es ese hombre. Dónde está, como es la habitación desde donde me habló. Nos cruzamos por tres segundos, y conocimos nuestras voces. Y no teníamos nada que decirnos, hablábamos con un error”. Aquí hay desplazamiento (error circunstancial) y una perspectiva equivocada, el resultado es una conexión, una relación que estorba a la unicidad (si seguimos la secuencia del pensamiento de la nota 8). (Nota 10): La vida de algunos es “como una mudanza imperceptible, una casa que perdiera uno a uno sus muebles, sus cortinas, sus cuadros, mientras la vida de los moradores continúa sin variación posible”. El desplazamiento es ahora una angustia por la entropía, ese movimiento que aleja las posibilidades de la unidad. Hay un tono irónico de resignación, pero también de nostalgia que es otra expresión del pesimismo. (Nota 11): “Un miedo tan enorme a ganar la lotería, que compra número tras número para alejar la suerte”. Se refiere a esos actos elementales de ironía práctica, de angustia (otra vez) que lo lleva a un ejercicio patafísico, como una terapéutica a contracorriente. Acto que conduce a un desenlace parecido al que (sin angustias) juega y pierde con el número que le tocó de vida.
 
V
Diario: novela breve que simula ser cuadernillo de notas. Cortázar utiliza así el género literario más libre de todos: una miscelánea sin ataduras estructurales, sin linealidad temática, donde predominan los micro-tramas monádicos (completos, autosuficientes) y los temas fragmentados (abiertos, incompletos, abandonados). El lector puede realizar una “lectura de caracol” (lenta) o puede “escanearse” la obra a parrafada por minuto: el Diario es un juguete lúdico, un librito pre-rayuelesco cortazariano (en el fondo, Rayuela es un par de diarios fundidos en un solo). Un diario estocástico por ese azar de apostillas: no se sabe qué tema seguirá después de un párrafo a otro. El diario es un collage de posibilidades, un compendio de sorpresas, su ritmo será circadiano (circa: “alrededor del”, “dies" día): despertar, meditar, vagar, comer, volver a la calle, conversar en un Café, esperar la madrugada en alguna reunión, etcétera. Y entre nota y nota el espacio en blanco: silencios sembrados con palabras: construcción de fragmentos y holons [holones] literarios. Y el calidoscopio de visiones y pensamientos, y la vida desplazándose hacia una entropía, irremediablemente hacia la nada.
 
 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

jueves, 21 de enero de 2021

Micromentarios: Anécdotas | Harvey

 LA ANÉCDOTA ES UNA INDUSTRIA
QUE DIFAMA Y DA FAMA
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
I
Paul Harvey (locutor) The Rest of the Story (1997). Harvey es (fue) el Norman Rockwell de la radio norteamericana. Su voz inconfundible, sus frases: el suspenso in crescendo de sus anécdotas: la emoción exagerada en un detalle alusivo, distraccionismo puro, lleno de pausas, del silencio y sorpresas (el cierre antes del good-bye). La información es un biombo de temas trillados: Harvey, strep-tease de micro-historias que flotan en la transparencia del olvido social: personajes públicos o históricos, misterios cifrados en crypto-referencias, hints, adivina-adivinador. Su narrativa era breve (la Historia: una anécdota de 3 minutos), su voz, el remate contundente, despierta-sonrisas: y lo que he contado (decía) le ocurrió a Lincoln, a Babe Ruth, a Faulkner, etcétera. Obituarios para el asombro, comidilla develada para un público-groupie. Y yo, en el freeway (75 millas por hora) partícula entre 24 millones de escuchas, apresados en la voz-Harvery, transportados a otras décadas, visitando la “esencia americana” o sus representantes, mitos abreviados, tan cercanos, tan distantes, tan ajenos. Personajes construidos con el acento diáfano del midwestern, el neo cuenta-charras, que al narrar idealiza el hastío norteamericano, lo cubre de micro-orgullos moralizantes, distinciones nacionalistas.
 
II
La fórmula del éxito: una buena anécdota. Primero: un personaje secundario se acerca al protagonista anónimo (o todo inicia con una descripción amena). Luego la historia agarra vuelo: la voz siembra incógnitas desconcertantes, melodramas efímeros. Luego vendrá la culminación sorpresiva: se revela el nombre del protagonista. La anécdota habrá llegado a “feliz puerto”. La leyenda urbana deja de ser cliché si es de bien contada.
 
III
Harvey el anti-comunista feroz, el activista del McCarthyism, el político que guardará silencio ante los héroes de la vieja izquierda, tuvo solo talento: contar narraciones breves. Su estilo quedó en youtube y en las librerías de viejo, en libritos como The Rest of the Story, donde hay tesoros para los amantes de la narrativa breve. Enumero algunos ejemplos: (Anécdota 1) “Futility”: un autor (Morgan Robertson) escribió en 1898 la novela Futility, en ella se narra el hundimiento de un barco llamado “Titán”. Lo asombroso: es la predicción descriptiva del hundimiento del “Titanic” en 1912. (Anécdota 2): “Pen Pals”: un filólogo (Dr. James Murray) se asocia con otro personaje (anónimo) para escribir el famoso Oxford Dictionary (1933). Harvey da cuenta de relación de amistad entre los expertos. Al final, el Dr. Murray descubre que su colega es un loco-criminal encerrado en el manicomio de Broadmoore Asylum. (Si esto no ocurrió así, el oficioso Harvery ha cumplido su trabajo: la verdad no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta).
 
IV
(Anécdota 3): “The Last Case of Henri Latour”, un detective francés (Henri Latour) tenía poderes deductivos (al estilo Holmes). El detective logró capturar a cierto Asesino y llevarlo a prisión. Ese fue su último caso. Luego, Latour decidió retirarse y vivir una vida solitaria. Cuando murió, se supo que aquel famoso Asesino (ahora en prisión) era el hijo de Latour. (Anécdota 4): ‘I am Mr. Pierce’. La policía llevó a Mr. Pierce a la comisaría, había atropellado a una mujer. Por suerte, a la anciana no le pasó nada. Harvery explica el hecho de la manera siguiente: la esposa de Mr. Pierce permanecía en un estado de depresión (su hijo murió en un accidente de tren) y Mr. Pierce solía manejar por las tardes a manera de terapia combinada con alcohol. El twist de la historia: el accidente ocurrió en 1853: el carro era de caballos. Y Mr. Pierce era en realidad Franklin Pierce, el presidente en funciones de Estados Unidos. (Anécdota 5): “Winchester Cathedral’. Una mujer (Sarah) heredó 20 millones de dólares. Se estableció en San José, California. Por 38 años dedicó su fortuna para construir una enorme casa laberíntica (con cuartos que daban a pasillos y a habitaciones selladas). Sarah era la heredera única de la industria de las armas Winchester. Quiso construir un cuarto para cada una de las víctimas asesinadas por las balas del rifle Winchester. Su casa era una sucesión de cuartos habitados por fantasmas de la culpa cristiana (esto último, no lo dice Harvey).
 
V
Herramientas principales: información fragmentada, “datos ocultos”, trivia americana. La tradición narrativa: la anécdota, la vox populi que se acerca a la moraleja textual, a la parábola sapiencial. Pero la esencia de las anécdotas-Harvery alcanzan solo para el divertimento, el gozo auditivo; el chisme que es micro-narrativa con pizcas de asombro, breves historias de telefonito-descompuesto, de eventos recreados por la imaginación y la voz seductora que proclama acercamientos a la verosimilitud: ficciones que buscan ser literales: así fue, así como te lo cuento (la anécdota si oral dos veces creíble). Quien subestime el género breve de la anécdota no sabe lo que se pierde. Es la perfección literaria del chisme, es el gusto por el remate sorpresivo, humorístico, casi freudiano, casi maquiavélico (dime qué anécdotas repites y te diré qué amigos -o enemigos- tienes). La ideología se digiere mejor mediante la historia sabrosa, amena, aguda. “¿De quién o de qué hablará Harvey hoy?” Se preguntaban sus radioescuchas. Esas cápsulas reconstruían vagamente el tejido simbólico de una vida, de un personaje en su burbuja de ideales norteamericanos (una sola acción basta para ascender a esa abstracción libresca llamada Historia).

≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

lunes, 18 de enero de 2021

Micromentarios: Citas | Rius

CUIDADO: SI UN AFORISMO NO
EDUCA, MATA EL TEDIO
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
 
I
Eduardo del Río, Rius, Casa de citas (2010, publicados originalmente en la revista El Chamuco). Son 90 páginas de aforismos, cada página tiene 12 (a veces 20) aforismos con ilustraciones y breves comentarios estilo Rius. Tan Rius: el amo de la ocurrencia acertada, del humorismo ilustrado (o el ilustrador de su humorismo). Rius coleccionista de dibujos, de estampillas, de aforismos, de anécdotas. Rius pícaro-pop, su Casa de citas refleja su filosofía: el conocimiento libresco, la moraleja en una nuez, en una frase de efectos duraderos: pedagogía práctica en el bolsillo de la memoria, adorno en la boca del ingenio, entre amigos que celebran cada cita, cada ocurrencia de uno que ha vivido con la intensidad de una ciudad al borde del apocalipsis político. Rius rojillo, abuelo de guerrilleros y de una izquierda agradecida. Sus libros de culto religiosamente secular: lo admira nada más una legión de millones. Casa de citas es el reflejo de un hobby de mesabanco, de meditación y gusto por la frase de primer impacto. Cita que es compendio, museo del acierto verbal, de ironía compartida que Rius adorna con su ingenio barroco. Es un libro para la reunión en el Café del Centro, entre cuates que hojean Casa de citas, ansiosos de compartir el gesto-sorpresa y escuchar (de nuevo) la frase que haga estallar la enésima carcajada (cosa de amigos).    
 
II
Escuchen ésta de Norman Miller: “Pienso que Dios ha dejado de ser todopoderoso, sólo hace lo mejor que puede”, pobre Dios, tan semejante a nosotros. (Risas). Y oigan esta otra frase: “Hijo, este mundo es tan raro, que hasta es posible que exista el espíritu Santo”, sí, es de Borges: la ficción escapó del libro, ahora anda en las calles. Pero escuchen ésta de Twain: “El banquero es aquel que nos presta el paraguas cuando hace sol y quiere que se lo devuelvas cuando empieza a llover”, leve crítica a los crímenes del capitalismo, al “frío cálculo del interés” que denunciaba Marx. Y escuchen ésta: “Especialista es el que sabe todo acerca de algo y nada acerca de todo lo demás”, esta frase es de Bierce, frase que no quieres recordar cuando estás en la sala de operaciones. (Risas). Va otra cita: “Al que no tiene éxito, todo éxito le parece injusto”, es de Jardiel Poncela, está del lado de la envidia, es una frase que nos recuerda tanto proyecto muerto. (Sonrisas incómodas).
 
III
Escuchen esta: “La mayoría de los hombres prefieren confesar los pecados de los demás” es de G. Greene, el chisme tiene su aforismo en esta frase. Y miren, ésta de un filósofo local llamado Sofocleto (Risas): “Sí, ya lo sé. Todos los demás maridos son perfectos”, es la frase que termina una discusión acalorada; es menos que una disculpa, una salida no esperada. Y qué les parece la siguiente de Picasso y su cinismo tan celebrado: “Me gusta vivir pobre, pero con mucho dinero”. Y la frase que Chuck Palahniuk le robó al zen: “Lo máximo que podrías esperar de la perfección es un instante”. Y la frase que derrotaría toda fantasía: “Muchos hombres que se enamoran de un lunar, cometen el error de casarse con toda la muchacha”, es de Stephen Leacock, e ilustra a los desengañados. Y escuchen la siguiente: “Me parezco al que llevaba un ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa”, es una frase de Brecht, y es para los que cargan con la suma de vida perdida. Y la frase que nos hermana en la ignorancia: “El que sabe muy poco, lo está repitiendo constantemente”, es de Tomas Fuller y aguanta para una pinta de Acción Poética. (Risas).
 
IV
Ya quedan pocos, escuchen el siguiente afo: “Rezar es pedir que las leyes de la naturaleza se anulen en beneficio del que está pidiendo milagros”, es de Bierce, habría que incluir esta frase en cada misal, para prevenir desengaños. (Risas). Escuchen ésta: “Enamorarse es exagerar enormemente la diferencia entre una mujer y otra”, es de Shaw y no sé si es una frase misógina; todavía no entiendo el nuevo paradigma feminista. (Sonrisas confundidas). Bien, la que sigue: “Cuando yo quiera tu opinión, te la daré”, es de Samuel Boldwyn, y sirve para callar a más de tres que insisten en educar nuestra vejez. (Risillas y toses). Similar es el aforismo siguiente: “No hables mientras te estoy interrumpiendo”, es de Michael Curtiz, es una frase que hemos oído con otras palabras, otras veces. Y, ya, por último, porque tengo que llevar otro libro a la imprenta (risas): “Si hablas a Dios, estás rezando, si Dios te habla, eres esquizofrénico”, es de Thomas Szasz (que en apellido va el golpe -risillas-).
 
V
Rius incansable, Rius maestro de generaciones, showmanship, personaje del México de la resistencia, del “anhelo de cambio”, de la canción asociada con la protesta, con el divertimento a costillas de la corrupción, de la injusticia, de la incompetencia, enemigo del pri, del pan, del capitalismo, figura emblemática del yanquigohome y la rebelión rojilla (guevarismo que llama al voto partidista). Todo esto y más es Rius, ese que toma el micrófono y lee al estimado público su colección de aforismos, su Casa de citas, donde (dice) lo esperan con los brazos abiertos. Rius tan lleno de gracia(s), frente a un público que se sueña en el Café del Centro, una tarde (lluviosa) cualquiera.
 
 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

sábado, 16 de enero de 2021

Micromentarios: Anger | Thurman

LA ADICCIÓN ES UN PLACER QUE CUMPLE
DE MALA GANA SUS PROMESAS
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
I
Robert A. F. Thurman, Anger (2005). Es parte de la colección de libros sobre los “Siete Pecados Capitales” (soberbia, avaricia, envidia, lujuria, pereza y gula). Es una sinopsis filosófica de la ira: reflexión y promesa de curación. En la Introducción, la mercadotecnia pregunta: lector amigo “¿cuál es tu pecado capital?” Y Thurman responde: mi pecado es la ira, el odio “me ha usado, ha tomado mi cuerpo”. Me ha hecho perder la Paciencia. He querido usar la ira como escudo, pero se ha revertido en contra mía. La ira es independiente, pero vive de mí: me ha hecho sarcástico, tirano. Así, he creado en los demás el temor rencoroso (no el respeto): la ira da satisfacción al que la aprovecha, pero es veneno que carcome, al mismo: es una droga que invade la mente y el cuerpo. Ante la ira hay solo dos caminos: aceptarla o rechazarla.
 
II
Una apretada síntesis del primer camino: aceptar la ira como parte de mi identidad psicológica. Pensarla como una emoción útil y saludable (aunque, dirían los estoicos, abusar de ella es un paso al despotismo y la autodestrucción). Son cuatro las propuestas principales que señalan a la ira como una emoción positiva: (1) la propuesta secular científica que entiende a la ira como un arma de sobrevivencia (cf. Darwin). Su único imperativo moral es el respeto ciudadano, y tienen como único método curativo el deseo de controlar a la ira (“anger management”): buscan la felicidad disminuyendo en lo posible las dosis de la ira. Somos depredadores por naturaleza (preservamos nuestra vida matando a otros), pero también somos seres racionales, podemos crear en nosotros una actitud civil, tolerante, llevadera. (2) La filosofía militarista: la guerra es la expresión política de la ira; aplastar al enemigo es un acto heroico. El militaroide construye así, su propia realidad alternativa: la re-simboliza: el héroe es el que mata para defender a su país de una cierta amenaza. Pero es solo una autojustificación moral de las masacres realizadas. La ira llega a la categoría de “justiciera” (cf. “righteous anger”), enfrenta a las amenazas externas (crea una constante paranoia). (3) Ciertas religiones monoteístas, por ejemplo, el dios del Antiguo Testamento: su ira lo llevó a castigar a sus hijos: los expulsó del paraíso, los castigó con diluvios universales y la destrucción ejemplar de pueblos sexo adictos. Es la religión del hombre como imagen y semejanza de un dios vengativo, autoritario y celoso. Por ello, nuestra ira es del todo justificada (es herencia divina). (4) Y la filosofía aristotélica que conceptualiza a la ira como una emoción útil: elimina de nosotros el miedo paralizante, nos da fortaleza para defendernos de todo tipo de agresiones (mi ira contra la ira de los demás). La ira nos da disciplina y determinación para enfrentar los horrores de la vida. Es el arma perfecta para una sobrevivencia duradera.
 
III
El segundo camino es el rechazo a la ira. Erradicarla es una meta que nos hará perfectos, santos, sobrehumanos (autoironía de Thurman). La ira es veneno que intenta paralizar a sus víctimas, les genera miedo, pero también rabia. La ira es una espiral de dolor, vergüenza y aislamiento. Por ello, hay que extirparla de nosotros, como a una enfermedad, un veneno que consume nuestro cuerpo: es un parásito que invade y destruye de golpe la suma de nuestros pocos días felices. Demos más argumentos, dice Thurman: la ira es una adicción (“addictive means something that promises satisfaction and does not deliver it for long, causing you to want it more and more and making you more and more frustrated”-la adicción es algo que promete satisfacciones y no las cumple, provocando más deseos y más estados de frustración-). La ira busca contaminar y destruir, es una energía negativa en nuestra existencia, es adicción que produce estados de agresividad, deseos de venganza, acciones de malicia y violencia sin control. La ira no es un instrumento útil, es el fuego que consume fuego. Es un estimulante: nos compensa con la felicidad del dolor ajeno, y siembra en nosotros el pánico (¿cuándo nos golpeará el enemigo que hemos creado?). La ira es el gran enemigo en nosotros, hacia los otros. Nos consume, nos impulsa a dañar a lo que amamos. [La ira es el rostro del odio, la intolerancia, la misantropía, la misoginia, el racismo que genera en los otros (a su vez) una respuesta de ira simétrica].
 
IV
¿Qué hacer? (se pregunta Thurman). Pues convertir la energía de la ira en un “recurso creativo”. Se trata de evolucionar como seres humanos, ser pacientes y tolerantes. Apartarnos de la creación de fantasmas enemigos, evitar el fácil recurso de las conspiraciones imaginarias. La ira es una energía que se mimetiza en paranoia que es la construcción de mundos ficticios amenazantes. Thurman propone entonces, seguir el camino de la iluminación budista: (a) Abandonar los Deseos -que nos convierten en esclavos de adicciones destructivas-. (b) Utilizar nuestra energía para erradicar las mímesis patológicas de la ira, y (c) adquirir un temple iluminista, sabio, meditabundo: ser un zen-budista a la hora de la ira.
 
IV
Anger es un libro más entre los libros de Autoayuda (pienso mientras finalizo este micromentario), ha puesto a prueba mi paciencia, no parodié los clichés leídos, asumí un estoicismo simple ante el optimismo-snob, acepté la sonrisa estoica ante el hueso roto, la elegía al amor que se arroja al abismo, etcétera. Sí, mi lectura ha sido condescendiente, pero no ocultaré la seducción que me produjo la primera parte del libro (sobre la cultura de la ira) y su conclusión mayor: la ira (la pasión) es una adicción que se nutre de nosotros, que nos impone su imperio destructivo. Pero no deja de ser un libro de Autoayuda: una ficción textual de promesas curativas que adornan el buen camino de las Esperanzas (quebradiza).
 
 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

jueves, 14 de enero de 2021

Microm: Microrrelato | Lagmanovich

EN EL MUSEO: VEINTE PALABRAS
FORMAN UN MICROSAURIO
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
I
David Lagmanovich, El microrrelato. Teoría e historia (2006). El profesor Lagmanovich murió en el 2010; no supo de la fama que su libro alcanzaría entre los estudiosos de la minificción española. Su contribución es contemporánea a las teorías emergentes de la microtextualidad en Latinoamérica (a partir de la profesora Dolores M. Koch). ¿Qué propone Lagmanovich? Una genealogía moderna del micro a partir de Kafka y del minimalismo al estilo Hemingway (“menos es más”) y de proyectos culturales como el concretismo Bauhaus. Escribe DL: “Muchos escritores contemporáneos han llegado en forma independiente a fórmulas estéticas que implican reducir la extensión, eliminar la redundancia, favorecer la condición nuclear de las composiciones y buscar un esencialismo o minimalismo que permita a las palabras –rodeadas ahora de silencio– brillar con toda la intensidad de su luz”.
 
II
Lagmanovich (metódico en su exposición), define los términos básicos de su teorización estructuralista: del “texto” dice: “el mundo puede ser concebido como un inmenso conjunto de textos”. De los “microtextos” escribe: los hay breves y muy breves, los hay de ficción y de no ficción; los hay de literatura y de carácter informativo y de tipo técnico. Lagmanovich reduce su campo de estudio: dentro de la minificción emerge un género, el del microrrelato. Su definición es también clara y concisa: en el microrrelato “se cuenta una historia”, “es una minificción cuyo rasgo predominante es la narratividad”. Son ficciones breves las que incluyen: [a] una “situación básica”, [b] “un incidente capaz de introducir un cambio o modificación en la situación inicial” y [c] “un final o desenlace (a veces sorpresivo, a veces abierto)”: narratividad breve.
 
III
Lagmanovich no habla de “hibridez” o del “carácter proteico” del microrrelato, pero deja la puerta abierta a esta idea cuando habla de “A Circe” de Julio Torri, que usa (dice DL) expresiones poéticas, sin llegar a ser un “cruce de géneros”. Un microrrelato “puede estructurarse según el modelo del diálogo, o parodiar el lenguaje de los medios de comunicación de masas, como también lo han hecho el cuento y la novela contemporáneos”. El microrrelato incluye la parodia, utiliza otros géneros, pero no se “hibridiza” por ello.
 
IV
[El concepto de “género proteico”, ha sido utilizado por Dolores Koch (“no puede negarse que las prosas breves de Julio Torri son, en el mayor número de ocasiones, prácticamente inclasificables”. Ver: “El micro-relato en México, Julio Torri, Juan José Arreola y augusto Monterroso”, tesis doctoral, 1986), Charles Johnson (cf. Robert Shepard, James Thomas, Ficción súbita, 1989), Violeta Rojo (los minicuentos “pueden participar de las características del ensayo, de la poesía, del cuento más tradicional y de una gran cantidad de otras formas literarias: reflexiones sobre la literatura y el lenguaje, recuerdos, anécdotas, listas de lugares comunes”; en Breve manual para reconocer minicuentos, 1997) y Lauro Zavala (el microrrelato es “genéricamente híbrido” en el que “domina la narrativa” y “entremezcla elementos ensayísticos”, “elementos paródicos” y/o “elementos poéticos”: es “inclasificable”, se trata (pues) de “un género polisémico”. Ver: Paseos por el cuento mexicano contemporáneo, 2004). Lagmanovich se aleja un par de pasos de estas ideas: el microrrelato es un género perfectamente delimitado, aunque puede adoptar diversas formas y géneros. Es un género distintivo inclusivo, que admite estrategias literarias de otros géneros].
 
V
A contracorriente de teóricos como Lauro Zavala, Lagmanovich argumenta contra una clasificación numeralia del microrrelato: “si la extensión máxima aceptable para la minificción es –supongamos– de 400 palabras, ¿dejaremos en el corpus un texto de 398, y al mismo tiempo eliminaremos uno perfectamente afín, pero donde la cuenta asciende a 405?’, ¿de qué nos sirve la regla de las 400 palabras?”. De nada, concluye DL. Pensemos en la literatura de lengua inglesa: exige mayor número de palabras en sus novelas breves y en sus cuentos cortos. En cambio, sí podemos identificar la concisión de un texto. Entendiendo que la concisión “no procede de tachar palabras, sino de agregarlas sobre la hoja de papel o la pantalla del ordenador”, el truco “consiste en agregar todas las palabras necesarias y ninguna de las innecesarias”. El criterio no debe ser el de “poner menos palabras” sino el de “no poner palabras de más”. ¿A dónde llevan estas aclaraciones de DL? A separarse de la idea del silencio como categoría minimalista: el silencio no está en lo escrito (argumenta): sucede que “la minificción está rodeada de silencio”. No es que niegue los tropos de la elipsis, rechaza algo más amplio, una polémica circunstancial contra la llamada “retórica del silencio” minimalista.
 
VI
[En “La extrema brevedad: microrrelatos de una y dos líneas”, el profesor Lagmanovich sorprende a sus seguidores al reclasificar los textos breves utilizando el conteo de palabras: es “un principio indiscutido: el del número de palabras de que consta una composición, incluido su título”. Por ejemplo, el cuento de Monterroso (“El dinosaurio”) “no consta de siete palabras como a veces se lee, sino de nueve”, ya que “el título y el texto forman una unidad indisoluble. El primero cumple una indudable función de focalización y, al hacerlo, completa el significado –o, si así se prefiere, devela la intención autoral– a que aspira la composición en su totalidad”. En este artículo (no incluido en el libro que estamos comentando) Lagmanovich selecciona 102 microrrelatos y los jerarquiza de la siguiente manera: microrrelatos (de más de 30 palabras), microrrelatos breves (de entre 20 y 30 palabras) y textos “hiperbreves o ultracortos” (de menos de 20 palabras), estos últimos son “de una brevedad extrema” de una y dos líneas”. Este artículo de DL es una verdadera antología de hiperbreves, así como un estudio narratológico tradicional (modos y tiempos verbales; clasificación de temas y acciones (inicios, desarrollos, conflictos, desenlaces), de personajes, diálogos, anécdotas y lexías), y la insistencia de que todo micro exige brevedad y narratividad].
 
VII
El profesor Lagmanovich agregó a su libro un “Manual de instrucciones: cómo leer, escribir y analizar microrrelatos”. Título ambicioso que desea crear un almacén de utilería para el comentarista de textos breves: hay que leer los micros con demora minuciosa, darnos el placer de los ritmos de la prosa. Y consejos para el escritor de micros: hay que escribirlos pensando que cada palabra cuenta, es importante: no se trata de “eliminar palabras para achicar la construcción, sino seleccionar aquellos vocablos más cargados de significado”. Lagmanovich insiste en dos estrategias básicas: (1): la concisión: “el expresarse usando palabras significativas, de modo que no se acuda a palabras innecesarias”. (2): La simplicidad sintáctica: prosa “transparente”, el “simplificar todo lo posible las estructuras gramaticales, mirando con sana desconfianza los períodos demasiado extensos”. Para ello, debe usarse “el punto y coma o el punto y seguido”. Y propone una estrategia ideal: “deben aparecer –no necesariamente en orden lineal– los siguientes elementos: un título, que se supone significativo y orientador; un comienzo, generalmente in media res; un desarrollo, caracterizado por las nociones de concisión, simplicidad sintáctica y velocidad; y un final, que puede ser conclusivo o abierto”.
 
VIII
Al final del libro, el investigador incluye una extensa “Crono-bibliografía del microrrelato hispánico, 1888-2006”. Es una síntesis histórica del microrrelato (como teoría y como práctica). Lagmanovich es justamente reconocido como uno de los precursores más precisos de la microficción hispanoamericana. Así hay que leerlo.


≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

lunes, 11 de enero de 2021

Micromentarios: Secret | Canetti

 ELLOS PENSABAN QUE LAS PALABRAS ERAN
TELARAÑAS PARA CUBIR LOS CAMPOS
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
 
I
Elias Canetti, The Secret Heart of the Clock, Notes, Aphorisms, Fragments, 1973-1985 (traducido al inglés Joel Ages). Canetti: autor de una filosofía cotidianista, dueño de un poder anecdótico construido con la chispa de la descripción y el aforismo: sincretismo que juega con la desfamiliarización de lo cotidiano (Kafka) y la refamiliarización de lo elementalmente extraordinario (Lichtenberg y Kraus). The Secret Heart of the Clock es el detalle reflexivo de un suceso nimio: la visita de un amigo, el saludo de un personaje anónimo, los gestos faciales de un anciano, el vuelo de una paloma, la lectura de un pasaje literario, el rostro ante el espejo, etcétera. Es la vida fragmentada a cuenta gotas, el marco visual de un personaje (Canetti) al que la realidad se le hace nota biográfica, asimilación íntima de un evento circunstancial (en este sentido, Canetti es el primer infraordinario (cf. G. Perec) de la literatura breve). En Canetti, el fragmento literario es una tradición identitaria, un acto performativo de economía funcional, útil en el reflejo del prisma de los días.
 
II
Cito 16 aforismos/fragmentos de esta obra (y que la lectura sea como un placentero viaje en el sillón de las reflexiones). (Fragmento 1): “No one will come, no one ever comes back, rotted are those whom you hated, and rotted are those whom you loved” [Nadie vendrá, nunca nadie regresará, podridos están esos que odiaste, y podridos también están esos que alguna vez amaste]. Notas de un anciano-observador de una vida que pasa como el río aquel de la filosofía (Heráclito) o, de la poesía (Jorge Manrique). Se ha ido lo amado, lo odiado, solo queda una melancolía hecha de palabras que afirman una realidad de ausencias y vacíos: el recuerdo de emociones intensas que también el tiempo ha llevado a una (otra) orilla. (Fragmento 2): “One is free only if one wants nothing. What does one want to be free for?” [Uno es libre si no desea nada. ¿Para qué desear uno ser libre?]. Advertencia paradójica: el deseo nos lleva a la prisión del deseo, a la angustia por obtener una imposibilidad: ¿para qué (entonces) sumirse en la angustia del deseo?
 
III
(Fragmento 3): “There they wash themselves in blood and keep slaves for that purpose”. [Suelen bañarse en sangre, para ello es que tienen esclavos]. El asesino (militar, político) tiene en su almacén (mental) lo que lo mantienen activo: no vive para matar, mata para continuar siendo un asesino. (Fragmento 4): “After a life full of fear he succeeded in being murdered”. [Después de una vida llena de miedos, logró por fin que lo mataran]. Es una frase de humor sangriento (o si se quiere) de un elogio al pesimismo. (Fragmento 5): “How many crude remarks you commit every day which you would never forgive another”. [Cuántos frases hirientes dices al día, frases que, en otros, nunca perdonarías]. La autocrítica pierde toda fuerza cuando llegamos a ejercerla. (Fragmento 6): “They allowed him the choice of one limb that would not be eaten: grateful cannibals”. [Le dijeron que apartara del menú un pedazo de su cuerpo. Eran caníbales agradecidos]. Elegí una traducción más cruda, mea culpa. (Fragmento 7): “He came home. Everything was there. The table had disintegrated. He sat down and wrote in the air”. [Llegó a casa. Todo estaba allí. La mesa se había desintegrado. Tomó asiento y escribió en el aire]. Imágenes que construyen un microrrelato fantástico: al final, una figura Magritte. (Fragmento 8): “A man who has the gift of being forgotten by everyone”. [Es un hombre que tiene el don de ser olvidado por todos]. Es un personaje cuya única historia es vivir del lado olvido (exactamente como todos nosotros). (Fragmento 9): “The fragments of a man, worth so much more than he”. [Los fragmentos de un hombre valen más que el hombre mismo]. Es la idea mereológica que dice: “el todo vale más que cada una de sus partes”, esto aplicado al ser humano a sus acciones, a sus pensamientos, a ciertas partes de su cuerpo.
 
IV
Fragmentos / aforismos multitemáticos: hablan de la visión parcial de la justicia, de la libertad que consiste en no desear nada, de la muerte idealizada, de la autofragmentación en la escritura, de la fijeza que invisibiliza, del autoperdón, de la ironía del buen caníbal, del escritor fantasma, del hombre olvidado por todos, de los fragmentos que valen más que el sistema que los establece como un todo. Elías Canetti es el autor que consolidó el aforismo como un ejercicio filosófico, ajeno del tedio académico, ajeno a los papers que esquematizan la reflexión.
 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

sábado, 9 de enero de 2021

Microm: No Compromise | Kraus

 TODO UN SISTEMA FILOSÓFICO
EN UNA FRASE BREVE
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
 
I
No Compromise. Selected Writings of Karl Kraus (presentación y traducción de Frederick Ungar, 1977). Probete de la extensa obra del gran Kraus. No Compromise consta de cinco ensayos, seis micromentarios, algunas cartas, algunos alegatos legales, una obra dramática (The Last Days of Mankind), quince poemas y por supuesto, una selección de aforismos (apenas seis páginas). Me interés: los aforismos. He leído algunas traducciones de Kraus (cf. Harry Zohn, 1990), me han impresionado gratamente cada una de esas versiones: los matices, las alusiones bien entendidas. (¡Qué difícil leer a Kraus sin la nota explicativa correspondiente!). Sin embargo, cada versión-traducción es una oferta bienvenida. Dicho esto, anoto algunos textos tomados de No Compromise:
 
II
(Aforismo 1) "An aphorism need not be true, but it should surpass the truth. It must go beyond it with one leap”. [El aforismo no necesita ser la verdad, debe sobrepasarla: de un salto salir de ella]. Mi reinterpretación: el aforismo es una ficción, una impresión, una opinión, una ficción con deseos de verosimilitud que es el último grado de la escala de la verdad. (Aforismo 2): “You cannot dictate an aphorism into a typewriter. It would take too long”. [No puedes dictarle un aforismo a una máquina de escribir. Gastarías mucho tiempo]. El aforismo oral es un golpe, el escrito una prolongación reflexiva. No descarto el juego de la literalidad: la máquina por lo regular no acepta dictados. (Aforismo 3) “One who can write aphorisms should not waste his time writing essays. Aphorisms call for the longest breath”. [Quien pueda escribir aforismos, no debe gastar su tiempo escribiendo ensayos. Los aforismos demandan mayor aliento]. Esta frase es una de las más citas de Kraus. A menudo, aparece mutilada porque la fuerza recae en la primera parte de esta cita. Para mí, esta frase es un dictado estético, un micro-manifiesto vital: mi lema más sagrado. (Aforismo 4) “It is often difficult to write an aphorism if one knows how to do it. It is much easier if one does not” [A menudo es difícil escribir un aforismo si uno sabe cómo hacerlo. Es más fácil cuando uno no sabe cómo hacerlo]. Frase auto-comentario y consejo para los iniciados en el género del aforismo.
 
III
(Aforismo 5): “If I knew for a fact that I might have to share immortality with certain people, I would prefer a separate oblivion”. [Si supiera con seguridad que estoy obligado a compartir la inmortalidad con ciertas personas, preferiría el olvido en soledad]. Ironía que afirma un credo misántropo más allá de la vida. (Aforismo 6): “For her perfection only a flaw is missing” [solo un defecto le falta para ser perfecta]. La perfección (su concepción irónica, por lo tanto, verdadera) es la combinación de atributos buenos, malos y pésimos. (Aforismo 7): “Language is the mother of thought, not its handmaiden” [La palabra es la madre del pensamiento, no su sirvienta]. En lugar de “lenguaje” preferí usar “palabra”: no usamos la palabra para para expresar ideas, las ideas emergen y son palabra. (Aforismo 8): “One shouldn’t learn more than what one absolutely needs against life” [No debe aprenderse más que lo absolutamente necesario contra la vida]. Existencialismo de la sobrevivencia: la vida es una guerra para llegar a la mejor de las ofertas posibles.
 
IV
Kraus es el heredero directo del aforismo sarcástico (a la manera Lichtenberg), su violencia verbal refleja su manera de ver las acciones y vivencias personales y ajenas. Creo firmemente que cada literatura nacional debería tener un Karl Kraus, una contrabalanza a tanta cursilería procaz. (Entiendo lo cursi en sus dos variantes: la cursilería pura y la contaminada. La pura tiende a ser original, involuntaria, extrema; la contaminada es cínica, paródica, decadente y autocomplaciente. Prefiero esta última).

 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

viernes, 8 de enero de 2021

Microm: Inconsistencias | Steinweg

SIN EL DERECHO A FILOSOFAR,
SE PUSO A PENSAR

JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
 
I
Marcus Steinweg, Inconsistencies (2017). Steinweg: filósofo alemán, continuador de Nietzsche y el pensamiento francés de los años 70. Steinweg escribe en trozemas que son breves esferas temáticamente interrelacionadas (aforismos en conjuntos temáticos) y escribe también en fragmentos o frases incompletas (en “ideas abandonadas”). Sorprenden la manera no-lineal de sus reflexiones y el logro expositivo de su laconismo. ¿Qué ofrece? Reflexiones contra los clichés filosóficos, pensamientos contra los conceptos parciales que se creen totalidades, contra los clichés cotidianos que se erigen como máximas que quieren explicar acciones y contextos. El título “Inconsistencias” es una ironía de doble filo: puede referirse a la característica que Steinweg da a sus reflexiones y/o al realismo pragmático, blanco de los sarcasmos filosóficos de Steinweg.
 
II
Inconsistencies consta de 130 aforismos. De ellos comento los siguientes fragmentos: (Inconsistencia 1) La futuridad del arte: el arte está en permanente salto temporal, el artista no alaba el pasado ni afirma el ahora, busca el pasado del futuro (“the past of the future”), el arte es así, proyecto permanente, fragmento de lo que vendrá y que se traduce en angustia de futuro, deseo de totalidad en constante desplazamiento. (Inconsistencia 2) Según Heiner Müller la experiencia personal “produce ceguera” de realidad, es (dice Steinweg) la experiencia individual de un mundo parcializado que, por serlo, nulifica toda seguridad conceptual del ahora. Así, la filosofía existe como experiencia fragmentada, como verdades y pensamientos inconsistentes (“Philosophy only exists as the experience of the fragmentary nature of established ‘truths’ and loosening of the thinking subject’s to reality”). [Una reflexión a parir de la Inconsistencia 2: la realidad en su devenir (como un conjunto extenso llamado Ahora o Presente) es inasequible en su totalidad por el ser humano, ente parcial cuando se trata de dar una visión de conjunto; así, toda aseveración filosófica es un trozema de la realidad fugaz].
 
III
Anoto otras “inconsistencias”: (Inconsistencia 3): La paradoja de una tautología: “We often say, ‘that’s a cliché,’ feeding the cliché of the cliché”: decir “ese es un cliché” es ya un cliché: somos culpables de lo que acusamos. (Inconsistencia 4): La paradoja de la metafísica anti-realista: “Thinking means stepping outside the fiction called reality. Does it mean fleeing into illusion? It means breaking with authority that relies on realities whose inconsistency remains unquestioned”. El realismo pragmático es inconsistente (o falsario) por ser parcial; una construcción metafísica (declaradamente “fuera de la realidad”), puede enumerar esas inconsistencias, pero ¿caerá en otra ilusión, en otra postura ingenua de crear “una” realidad “real”? (Inconsistencia 5): Escribir filosofía es crearla, es ocultar el yo explícito con el velo del “estilo impersonal” que es argucia “objetiva”; así Steinweg escribe: “Philosophy is the invention of philosophy; hence its diversity. Deleuze defined it as the invention of concepts. In the first place, it is the invention of itself. Philosophy exists at the moment in which it generates a concept of itself. What is philosophy?”. Escribir sobre filosofía es inscribirse en un proyecto imposible: ser filósofo fuera de la filosofía. Pero (dice Steinweg): “Philosophy affirms itself as critical, even in its relation to itself. Philosophy only exists as the critique of philosophy”. Al escribir, el filósofo continúa un diálogo (sin fin) con otros textos filosóficos, en este sentido, es solo añadido, suplemento (como dijera Derrida): la filosofía existe como debate consigo misma, la realidad, por su parte, continúa su devenir sin textualidades.
 
IV
(Inconsistencia 6): La realidad en sí es un conjunto (sin orden) de eventos que le damos una jerarquía mental (una construcción) y le llamados “hechos”: “What we call reality is the sum of precarious facts, whose consistency we impute by seeing them as facts”. (Inconsistencia 6): El realismo es una estabilidad efímera, una colección de perspectivas desasociadas, reunidas en un tiempo y en un espacio determinado (“Consistency can only be provisional, constructed from a multiplicity of competing perspectives. A thousand gazes fragment and compose the space known as reality”). Hay dos tipos de filósofos, los que simulan ser imparciales y, por tanto, objetivos, y los que son explícitamente conscientes del acto de escribir ideas, sabiendo que son (después de todo) construcciones mentales (“Ideological people are those who claim not to be”, concluye Steinweg). (Inconsistencia 7): El deseo es la expresión de la Voluntad schopenhaueriana y tiene como sinónimo la nada: “Desire has a thousand names. It has earned none of them”. Me he permitido aplicar la idea matafísica de Schopenhauer de la Voluntad para explicarme la Inconsistencia 7, tal es la pueba de mi deficiencia en el campo de la filosofía].
 
IV
Inconsistencies: son reflexiones sobre el oficio filosófico; son aforismos contra las abstracciones totalizantes. Inconsistencias es, sobre todo, un diálogo con diversas corrientes filosóficas, todo para subrayar la imposibilidad de una teoría total para entender el mundo, que solo existen perspectivas individuales, que la filosofía es una herramienta personal para entender (parcialmente) un contexto fugaz, una realidad de incontables “contextos” y “conexiones”. [Tal es mi muy personal lectura].
 

≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡ 

martes, 5 de enero de 2021

Micromentarios: Cronos | Toro

 PORQUE ESTIMO QUE LO CURSI
ES UNA ESTÉTICA Y NO UNA DIFAMACIÓN
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)

I
Guillermo del Toro, Cronos (1993). El espectador debe decidirse: o plena empatía o rechazo crítico: Cronos será: o la Pesadilla Eterna para el Mejor Abuelo del mundo o la condena a un vampirismo casero (el síndrome de culpa atado a una dosis diaria de la Eterna Juventud fallida). Cronos: la agonía sin fin de un Elegido por la (mala) Suerte, un abuelo Geppetto amoroso, ingenuo, simplón, que se topa con un insecto de oro (fetiche de “la vida sin fin”) para quedar como cadáver parrandero. Cronos: elegía a una supuesta ciencia-mágica de un Renacimiento idealizado (después de todo, la longevidad es solo una adecuada transfusión de elementos secretos al cuerpo humano). Pero estamos ante un filme de horror (dosificado), así que hay una buena y una mala: sí, es posible la vida eterna, pero andarás medio zombi (despellejado cual lagartija), entre la basura y el cuidado (maternal) de una nieta muda, clarividente y justiciera. Cronos o el tema del rebooting orgánico (cf. Cocoon, 1985) mediante una pequeña joya (vampiro mecánico) que ofrece la mordida contaminante, el contacto de las sangres para llegar a la categoría de un Nosferatu hogareño, un abuelo que no quiere aventurarse por los caminos del ancho mundo (almacén móvil de sangres à la carte).
 
II
Personaje clave: Uberto Fulcanelli (alquimista), obsesionado por la inmortalidad, crea al vampiro-escarabajo de la vida eterna. Así logra vivir 400 años, hasta que lo aplastó el techo de su alcoba. Antes de morir, alcanzó a murmurar ante las cámaras un colofón existencial: «Suo tempore» (“a su tiempo”: todo llega a su fin). Este inicio de película es un microrrelato que el argumento de Cronos amplificará.
 
III
El Protagonista lleva en el nombre su destino: Jesús Gris. Es un Federico Lupi que va de la vejez (con bigote) a la madurez (sin bigote) y a la muerte (que lo deja como un zombi maquillado y vestido para un pospuesto crematorio), antes de llegar a la Eterna Decrepitud Vampirola se aproximará a una madurez (casi) sensual, obligado a lamer gotas de sangre en los excusados públicos (close up a la lengua que es tentáculo de la supervivencia vampiril), a seducir a la arrumbada esposa (dedicada al canje de las querencias matrimoniales por los requiebres pedagógicos de un tanguito vespertino), condenado a llevar un dramático monólogo lacónico con la nieta (eternamente comprensiva). Jesús Gris: personaje simple que acabó como vampiro con disfraz de zombi. Gris meditabundo, Gris pesimista; absolutamente verosímil en su coqueto con el Desengaño Existencial, máquina de frases de humor involuntario que de alguna manera buscan justificar un humor calculado (la escena del crematorio donde un empleado distraído (Daniel Giménez Cacho) acaba quemando un ataúd vacío; la sobreactuación del psicópata Ángel (Ron Perlman) que pretende ser un sicario multiusos, pero vive obsesionado por el perfil de su nariz, cual coqueto divo del crimen.
 
IV
El Antagonista (Claudio Brook) es otro ser Decrépito: amputado por las navajas de la ciencia, cansado de buscar al escarabajo Cronos, se convirtió en guardián de su museo personal (pedazos de sí expuestos en la Vitrina de las Reliquias No-sacras). Muerto en vida, permanece en el salón de las tinieblas, dedicado a humillar a su sobrino Ángel y a declamar (en cuanto puede) falsos discursos entomológicos (“La resurrección no le es ajena a las hormigas, a las arañas. Pueden estar en el centro de una piedra cientos de años, hasta que alguien viene y las libera”). Por supuesto, morirá a manos de Jesús Gris, luego de un ridículo enfrentamiento de ancianos. Don Antagonista, al morir, dejará al mundo sin la posibilidad de una legión de vampiros tiranos (futuro proyecto fílmico de del Toro: The Strain, 2014-2017).
 
V
Esquela final: Descanse en paz el vampiro abuelo, don Jesús Gris, que ha pasado a mejor vida en su camastro, rodeado de sus seres queridos. Adiós viejo insepulto, no volverás a jugar té con tu nietecita, ni a piropear a tu amada bailatangos. No habrá para ti, oh don Gris, una noche más de crímenes saludables, ni el insecto de oro (aplastado como Fulcanelli) te ayudará a volver a la vida. Así, de pura lástima (de la buena), serás el engendro de la bondad maldita, el personaje que llegó demasiado tarde para el Santo contra Capulina; serás la metáfora del infierno que todo cripto-optimista lleva dentro. En fin, que la estética de lo cursilería sea tu eterna fuerza.  
 
 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡

domingo, 3 de enero de 2021

Micromentarios: Imaginación | Valadés

LA RECETA VALADÉS:
CONCISIÓN, DIVERSIÓN Y SORPRESA
  
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
 
I
Edmundo Valadés, El libro de la imaginación (1976; quinta impresión: 1990). Es una colección de “más de 400 textos breves”, sin una Introducción que pudiera fijar el contexto histórico o justificar el riesgo de la selección, el lector entra sin más al universo politemático de la antología. El libro de la imaginación: proyecto ambicioso para ser cumplido solo por el gran Valadés, el Precursor (por excelencia) de las formas breves, el mero-mero de la literatura concisa (cf. página internet: El Cuento, revista de imaginación). El Horizonte de Expectativas crece: es un libro para el lector que gusta de la lectura amena: la brevedad como divertimiento puro, el deseo de repetir el impacto de aquella Antología de la literatura fantástica (Bioy y Borges); es la criba, la suprema selección (de entre miles de cuentos publicados en El Cuento); es la garantía (el deseo) que asegura ser placer de alta calidad literaria. Y en su momento lo fue: ahora, con el crecimiento exponencial de la ficción breve, el libro de Valadés es una hermosa reliquia, un dato de archivo para los académicos dedicados a la micro literatura (lectura injusta, pero coherente con el actual estatus de la minificción).
 
II
Pues bien, mi placer selectivo se reduce a 14 micros. Los anoto. (Micro 1): Un hombre sueña que le cortan la cabeza, la cabeza cae de la cama; degollado despierta de su sueño. (Micro 2): Es de T. B. Aldrich y dice: “Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean la puerta”. (Micro 3): La puerta de un cuarto se ha sellado misteriosamente, han quedado atrapados dos jóvenes; dos no: uno solo, dice la muchacha y pasa “a través de la puerta”. (Micro 4): Un joven llora ante la cruz. No lloro por Él, dice: “yo también he hecho milagros y todo lo que ese hombre ha hecho, ¡pero no me han crucificado!”.
 
III
(Micro 5): De S. Elizondo y dice: “Sabedlo, navegantes: el canto de las sirenas es estúpido y monótono, su conversación aburrida e incesante; sus cuerpos están cubiertos de escamas, erizados de algas y sargazo. Su carne huele a pescado”. (Micro 6): Es de S. Guitry: “Te deseo como su fueses la esposa de otro”. (Micro 7): Una colección de falsos anuncios propuestos por A. Jodorowsky: “Por capricho vendo todo”, “Cambio una cosa por otra”, etcétera. (Micro 8): De Borges: “Chang Tzu nos habla de un hombre tenaz que, al cabo de tres ímprobos años, dominó el arte de matar dragones y que en el resto de sus días no dio con una sola oportunidad de ejercerlo”.
 
IV
(Micro 9): De Dostoiewski: “He pensado que algún día me llevarías a un lugar habitado por una araña del tamaño de un hombre y que pasaríamos toda la vida mirándola, aterrados”. (Micro 10): De R. Browning: “En un tiempo te conocí, pero si nos encontramos en el Paraíso, seguiré mi camino y no daré vuelta la cara”. (Micro 11): De C. Monsiváis: “Y luego había el niño de nueve años que mató a sus padres y le pidió al juez clemencia porque él era un huérfano”. (Micro 12): De Borges: “Murió en el destierro; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir”. (Micro 13): De M. Twain: “Donde ella estaba, estaba el Edén”. (Micro 14): De Basel: “Konrad Lycosthenes refiere que en Rottweil, en 1545, el diablo fue visto en pleno mediodía pasearse con aire soberbio de arriba a abajo de la plaza”.
 
IV
En realidad, elegí un centenar de micros, pero con lo citado basta para dar una pista de mi gusto dispar: estoy ante breves textos que son (a la vez) piezas tomadas de otras antologías y pequeños ejemplares de la brevedad micro esférica, universos Aleph, pequeñeces monádicas que hablan (entre otras cosas): de las pesadillas que se vuelven realidad, de un apocalipsis habitado por fantasmas, del drama de ser profeta ignorado, de la destrucción de mitos, de deseos declarados, del ingenio de la parodia, de las profesiones inútiles, del infierno entre parejas, del desamor, de la ironía cínica, del poder de la concisión, de la fascinación absoluta y del dato que por lejano es verosímilmente fársico. Toda antología es (más que un florilegio) un buffet de piezas que pueden ser agradables al gusto del momento. El libro de la imaginación es compendio de lo diverso, de lo anacrónico y lo contemporáneo, de la sorpresa y la obviedad, de autor desconocido y el de la-gran-fama, del fragmento alusivo y del texto semánticamente completo (esféricamente perfecto) en su brevedad: tal es la herencia Valadés.
 
 
≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡ 

viernes, 1 de enero de 2021

Micromentarios: Aforismos | Savater

LA CITA MEMORABLE: ANIMAL QUE
SE DISFRAZA DE AFORISMO  
 
JOSÉ MANUEL GARCÍA-GARCÍA (NMSU)
≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡ ≡
 
 
I
Fernando Savater, Tirar de la cuerda (2012). Es una colección de Quotations tomadas de una decena de libros del autor. Microtextos que son fragmentos (habría que leer su contexto original o una nota explicativa para entenderlos cabalmente) y aforismos (los que nos proporcionan un sentido cabal y autónomo de una idea). Savater es un excelente narrador de ideas, un anecdotista experimentado, su elocuencia es su fuerza, así que para él un párrafo aforístico es un medio, no un fin en sí mismo: es el vehículo de la conclusión de una idea o la pieza que afirma (cimienta) su pensamiento (“las argumentaciones especulativas son sutiles y complejas, pero un buen relato jamás se olvida”). Sin poder abandonar estos prejuicios de lector, comentaré algunos de los aforismos que me parecieron extraordinarios, memorables. Antes de iniciar las citas, diré que el libro está dividido en secciones como un esfuerzo para darle un orden a un entramado en sí mismo fragmentario (o la intención de darle un respiro al lector que pasea sus ojos -y su tiempo reflexivo- a tanto centelleo especular savateriano). La división le da “atmósfera”, zonas de espacio que no logran jerarquizar el orden temático, pero ofrecen el placer (el lujo) de una lectura cómodamente espaciada. Son esos libros de mucho espacio en blanco y poca letra, como diría un amigo lingüista.
 
II
Desde la primera página encontramos citas deslumbrantes de los más diversos temas: (a) el tema de la paradoja de la originalidad (ser como quien escribe “Libros que no estuvieran compuestos más que de citas, es decir, que fuesen realmente originales”). (b) el tema del escritor verborreico (“No cultivó el aforismo ni las máximas: siempre le gustó explicarse”). El tema de la aclaración inesperadamente obvia (“La estricta cronología no es menos arbitraria que el orden alfabético”). Y el tema de la afirmación profesional (“Citar es un arte”). Todo sirve para justificar -lúdicamente- la selección realizada por Andrés Neuman basada en la premisa “Savater piensa y redacta de manera aforística”.
 
III
Otros temas: (a) el Odio: “Odiar siempre deviene un ejercicio fatigoso que exige prestar enorme atención a los demás” (la misantropía es un acto de obligado voyerismo gregario). (b) La reapropiación de micro-eventos: “Las mejores anécdotas que sé de mí me las han contado”. También puede leerse como el micro-mito o chisme que regresa (transformado) a su fuente. (c) La automarginalización existencial: “He padecido constantemente mi vida, pero rara vez he creído que la protagonizaba”. (d) El talento creativo: “La revelación elige a unos cuantos; la razón puede ser elegida por cualquiera”. (e) Contra los filósofos neobarrocos: “A veces se confunde lo profundo con lo que se ha hundido”. (f) El tema de las contradicciones vitales: “Lo que sin duda Ciroan no advertía era su propio optimismo”; “El auténtico y descorazonador pesimismo es el de Leibniz, que se atrevió a sostener que este es el mejor de los mundos posibles, lo que ya ni siquiera nos deja imaginar escapatoria alguna”. (g) La vida breve del bibliófilo: “Llevo medio siglo leyendo. Se me ha hecho corto”. Y (h) el aforismo más brillante del libro: “Siempre estamos peor que nunca”. Que es un giño al compadre pesimista, una referencia a la ironía Voltaire.
 
IV
Quien conozca la obra de Savater podrá agregar más frases deslumbrantes al catálogo de Tirar de la cuerda. Savater tiene libros donde la frase bruñida es esencial (pienso en Así hablaba Nietzsche o Voltaire. Sarcasmos y agudezas). Me parece que Tirar de la cuerda puede ser una buena introducción a la obra de Savater, a la manera de Parábolas y Aforismos de Schopenhauer, una forma de integrar al filósofo enamorado de la frase aguda, el párrafo deslumbrante, la anécdota esencialista. También es una propuesta bifurcable: estamos ante una colección de verdaderos aforismos pulidos, semánticamente sólidos, y/o ante una colección de párrafos y frases citables por su contenido y su fuente original (cf. el estilo distintivo del autor y el acrónimo referencial al fin de cada fragmento). Me parece que la ambigüedad enriquece el contenido: Tirar de la cuerda es tanto una colección de mónadas aforísticas (con su correspondiente completud semántica) y con trozemas desprendidos de su origen y recontextualizados en un libro que propone un nuevo paradigma de significados), pero si insistes y tiras de la cuerda, encontrarás el término, el origen de la madeja.


≡ ≡ ≡ micronomia1.blogspot.com ≡ ≡ ≡